Manuel Martínez Roselló



— Las manos de Jesús —

Blancas manos de nieve,
manos de redención;
de gesto noble y leve;
¡con qué dulzura llueve
de ellas la bendición!

¡Manos como azucenas;
manos de tal virtud
que con sus gracias plenas
se elevaron serenas
sobre la multitud!

Manos de transparencia
pura como cristal;
manos llenas de esencia;
maestras de la ciencia
con que se extingue el mal.

Manos por milagrosas
besadas con fruición,
y elevadas piadosas
sobre todas las cosas
ávidas de perdón.

Manos que tantas veces
mostraron su poder
multiplicando peces,
consolando reveses,
matando el padecer.

Manos que destrozadas
vertieron tanta luz;
manos, por lo adoradas,
altamente lloradas,
al verlas taladradas
por los clavos en la cruz.

La sangre que vertieron
gota a gota cayó;
Tierra y Cielos la vieron;
las tinieblas se hicieron
y la tierra tembló...

¡Blancas manos de nieve;
manos de redención;
de suave gesto, y leve
movimiento tan breve;
manos de bendición!

* * *

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